Y el nuevo Brant Foundation en NY
Cuando se menciona a Basquiat, la mente se llena de vacilación, monitos infantiles, cabezas erizadas, tachones, rayas titubeantes y trazos expresivos (de donde quizá se le atribuyó el género neo-expresionismo). Pero basta con pararse en un salón frente a sus piezas para descubrir un sinfÃn de tesoros conceptuales, lo cual es posible ver en la exposición del recién inaugurado museo de la Brant Foundation en Nueva York.
Se dice que es el evento del año: Marzo de 2019, The Brant Foundation abre una nueva y espectacular locación en el East Village de Nueva York, con una exposición individual de Basquiat que ha roto las expectativas de audiencia: los boletos de los primeros dos meses (son boletos agendados) se terminaron en la primera semana de inaugurada la exposición.
Y son varias circunstancias que hicieran brotar el furor: el estudio de corte industrial es tan impactante como su lujosa remodelación de casi 30 millones de dólares. Y Basquiat queda al descubierto como pocas veces se puede apreciar, por la simple razón de que su periodo activo como artista fue de siete años y sus coleccionistas ni tiempo tuvieron de comerciar las piezas cuando éstas ya valÃan millones, lo cual impidió a los museos adquirir su obra.
Además, el maravilloso edificio, el cual fue una subestación de la compañÃa ConEdison, adquirido después por Walter de Maria, en donde trabajaba y vivÃa hasta su muerte en 2013, está justamente ubicado en el barrio donde Basquiat vivió y dejó una marca indeleble de ruptura y desavenencia.
Imaginemos entonces a Basquiat en una retrospectiva de 70 piezas de diferentes museos, coleccionistas y fundaciones, curada por Dr. Dieter Buchhart, en donde queda de manifiesto un discurso profundo, poético, lastimoso y de protesta sutil. Basquiat era un artista múltiple. Llevó al lienzo la música hip-hop que hacÃa y tocaba en bares en una suerte de collage de diatriba codificada. Su pieza Untitled, 1986, es una letanÃa rÃtmica plagada de sÃmbolos y frases consonantes a manera de hip-hop visual en histérica composición y vagando entre la autocensura y la protesta casi sonora.
Con el uso de recursos y técnicas diversas como collage, dibujo, diagramas, pictogramas, numerales, letras, palabras, fotocopias, sÃmbolos, objetos adheridos, performance, etc., Basquiat hace una prédica velada de inquietudes que le atañen y tienen relación directa con su historia de vida: nacido de padre haitiano y madre puertorriqueña, la marginación racial es un asunto que pone en cuestión, la colonización, la diáspora africana, claramente expuesto en Arroz con Pollo (1981), Price of Gasoline in the Third World (1982), Untitled (Yellow Tar and Feathers) (1982), Hollywood Africans (1983), In Italian (1983).
De la misma manera que expone los problemas raciales de su entorno en arquetipos y lenguajes varios que representan la discriminación, la opresión y la resistencia de las comunidades afroamericanas, en Irony of a Negro Policeman (1981), Per Capita (1981), and Untitled (Boxer) (1982). Incluso otros lienzos donde inmortaliza a sus héroes quienes representa dentro de un sÃmbolo de resistencia y fuerza: el músico Charlie Parker y los boxeadores Sugar Ray Robinson y Joe Louis en sus piezas Charles the First (1982), Untitled (Sugar Ray Robinson) (1982), y St. Joe Louis Surrounded by Snakes (1981).
Sus códigos polÃglotas, diáfanos y ambiguos nos van guiando en una brecha más profunda (y en caÃda libre), que el simple trazo expresivo, en donde muchos espectadores se estacionan. Blake Gopnik, gran crÃtico de arte, lo ha dicho bien: “hemos visto a Basquiat de manera totalmente errónea: no es un neo-expresionista, es un artista conceptual.”
Efectivamente: poniendo de lado las plastas coloridas y los trazos primarios, resulta que la letras, los códigos, la ausencia de color, los rayones, los collages y todo el discurso incluido, nos envÃan inevitablemente a Jenny Holder, Mary Kelly, Jaques Lizéne, Hanne Darboven, Hans Haacke, entre otros grandes artistas conceptuales de quienes se reconoce su influencia como Robert Rauschenberg, Franz Kline y Cy Twombly. En tal caso sus cuestionamientos sobre los embates de su andar en una escena y una sociedad aplastante y dominada por blancos harÃa más precisa una atribución existencial que expresionista.
Pero Basquiat es claramente un artista conceptual que, con el filo de una navaja perpetra en una “lÃnea inimitable – dicho por Buchhart– desde donde está listo para atacar, lastimado y lastimando al mismo tiempo; convertido en una lÃnea existencial entre la impotencia y la valentÃa, entre la existencia humana y las fuerzas opresoras de la diaria represión, violencia, muerte y racismo institucionalizados [mi traducción].” 1 De ahà que el arte de Basquiat es más actual que nunca, sus dolencias son las nuestras y su influencia en la época contemporánea es ya un mar implacable.
1 Dieter Buchhart, “Jean-Michel Basquiat: The Existential Line,” in Jean-Michel Basquiat (exhibition catalogue), edited by Dieter Buchhart in collaboration with Anna Karina Hofbauer and assisted by Lexie Jordan (Paris: Fondation Louis Vuitton/Éditions Gallimard, 2018), p. 20.
wood Copyright Estate of Jean-Michel Basquiat. Foto: Susana Cabrera
Foto: Susana Cabrera
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